Wednesday, March 5, 2025

Reflexión del Miércoles de Ceniza: “Vuelvan a Mí de Todo Corazón”


Hoy, al recibir las cenizas en nuestra frente, escuchamos las palabras: “Conviértanse y crean en el Evangelio”, o “Recuerda que eres polvo y al polvo volverás.” Estas palabras no están destinadas a desanimarnos, sino a recordarnos la fugacidad de esta vida y la importancia eterna de nuestra relación con Dios.

Las lecturas de hoy marcan el inicio de nuestro camino cuaresmal. El profeta Joel nos llama a volver al Señor con todo el corazón, no solo con señales externas de arrepentimiento, sino con una verdadera conversión interior: “Desgarren su corazón, no sus vestiduras.” Es una invitación personal de Dios, un llamado a mirar dentro de nosotros, reconocer dónde nos hemos alejado y volver a Él con sinceridad.

San Pablo, en su carta a los Corintios, nos dice que ahora es el momento oportuno para reconciliarnos con Dios. Nos recuerda que Cristo tomó sobre sí nuestros pecados para que pudiéramos ser restaurados a la justicia. No hay necesidad de esperar el momento perfecto; hoy—este mismo instante—es el día para volver a Dios.

Jesús, en el Evangelio de Mateo, nos advierte contra las expresiones externas de fe que buscan la aprobación de los demás. Nos llama a una fe que sea auténtica, personal y enraizada en nuestra relación con el Padre. Nuestro ayuno, oración y limosna no deben ser actos para aparentar santidad, sino oportunidades para permitir que Dios transforme nuestro corazón en lo más profundo y oculto de nuestra alma.

La Cuaresma es un viaje—no de apariencia externa, sino de renovación interior. Es un tiempo para dejar de lado distracciones y hacer espacio para que Dios obre en nosotros. Al comenzar esta temporada sagrada, establezcamos tres metas realistas para guiar nuestro camino cuaresmal:

Tres Metas para la Cuaresma

1. Profundizar la Oración de Manera Personal

Dedica un tiempo intencional cada día para la oración en silencio, ya sea en la mañana, durante el almuerzo o antes de dormir.

Lee un pasaje de la Escritura diariamente, tal vez reflexionando sobre los Salmos o los Evangelios.

Ora por alguien en particular cada día, especialmente por aquellos que necesitan sanación o reconciliación.

2. Ayunar con Propósito

Identifica un hábito o apego que te aleje de Dios y comprométete a ayunar de ello.

Evita distracciones como el uso excesivo de redes sociales, el chisme o el consumo de entretenimiento poco saludable.

En lugar de solo renunciar a algo, sustitúyelo con algo que fortalezca tu fe—pasar más tiempo con la familia, hacer voluntariado o practicar la gratitud.

3. Practicar la Limosna con un Corazón Generoso

Busca formas de servir a los demás de manera significativa—ayudar a un vecino, apoyar una causa benéfica o simplemente estar presente para alguien que sufre.

En lugar de solo donar dinero, ofrece tu tiempo y atención a aquellos que se sienten olvidados.

Realiza pequeños actos de bondad diariamente, ofreciéndolos como un regalo a Dios.

Al comenzar esta temporada de gracia, volvamos verdaderamente al Señor con todo nuestro corazón. Que nuestra oración, ayuno y limosna no sean meras rutinas, sino actos de amor que nos acerquen más a Dios y a los demás.

Que esta Cuaresma sea un tiempo de renovación, sanación y fe más profunda.

Amén.

No comments:

Post a Comment

Reflexión para la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos (Día de los Muertos)

    Hoy, la Iglesia se detiene en silenciosa reverencia para recordar a todos los fieles difuntos — no sólo a los santos cuyos nombres ...