Sunday, November 19, 2023

Talentos: Dones Confiados, No Guardados

 



En el Trigésimo Tercer Domingo del año,

Reflexionamos con humildad, sin desmayar,

La Parábola de los Talentos nos guía,

A entender cómo en la vida debemos actuar.

 

Dios nos otorga dones, talentos y más,

Nos confía sus tesoros para administrar,

Dos siervos fieles, con coraje audaz,

Multiplicaron bendiciones, sin dudar.

 

Pero uno, por miedo, su talento enterró,

Sin utilizarlo, ni crecerlo, lo dejó,

El amo reprendió su falta de acción,

En su temor, perdió bendición.

 

¿Qué haremos con los dones que recibimos?

¿Los multiplicaremos o en miedo los omitimos?

La reflexión nos llama a despertar,

A usar con sabiduría lo que Dios nos da.

 

Cada talento, un regalo divino,

Tiempo, talento, recursos en camino,

Para el bien común, nuestro propósito claro,

Avanzar el reino de Dios, ese es el amparo.

 

Al final del año litúrgico, recordamos,

Que nuestras acciones importan, afirmamos,

Inspíranos, Parábola de los Talentos,

A ser fieles administradores, contentos.

 

Que nuestras vidas reflejen la gratitud,

Por las bendiciones en nuestra actitud,

Que al usar nuestros dones con amor,

Hagamos fructificar lo que el Señor nos otorgó.

 

Amigos, el Trigésimo Tercer Domingo del Tiempo Ordinario marca el acercamiento al final del año litúrgico, cuando las lecturas nos invitan a contemplar la realidad última de nuestra existencia y la segunda venida de Cristo. La lectura del Evangelio de este domingo, Mateo 25:14-30, presenta la Parábola de los Talentos. Esta poderosa historia nos enseña sobre la responsabilidad y el cuidado de los dones y recursos que Dios nos ha confiado.

 

En la parábola, un amo entrega talentos (una forma de moneda en los tiempos bíblicos) a sus tres siervos. Dos de ellos invierten y duplican los talentos que recibieron, mientras que el tercer siervo entierra su talento por miedo y lo devuelve sin ningún aumento. El amo elogia a los dos primeros siervos por su fiel administración y les confía aún más responsabilidad, mientras reprende al tercer siervo por su miedo y falta de iniciativa.

 

Esta parábola nos desafía a reflexionar sobre cómo usamos los dones y talentos que Dios nos ha otorgado. Es un recordatorio de que Dios espera que utilicemos de manera activa y creativa nuestras bendiciones para el bien común y el avance del reino de Dios en la tierra. Ya sean nuestras bendiciones tiempo, talentos, recursos o oportunidades, estamos llamados a usarlos para el mayor bien y el avance del reino de Dios en la tierra.

 

A medida que nos acercamos al final del año litúrgico, permitámonos inspirarnos en la Parábola de los Talentos para ser administradores fieles y creativos de las bendiciones que hemos recibido, sabiendo que nuestras acciones tienen el potencial de dar frutos para la gloria de Dios y el bienestar de nuestros prójimos.

 

Preguntas para reflexionar:

 

1. ¿Qué talentos y recursos ha confiado Dios a mí, y cómo los estoy utilizando para beneficio de los demás y el reino de Dios?

 

2. ¿Estoy permitiendo que el miedo o la complacencia me detengan para no tomar riesgos y aprovechar al máximo las oportunidades que Dios me presenta en la vida?


¡Que tengas una excelente Semana de Acción de Gracias! ¡Asegúrense de orar por mí como yo estaré orando por todos ustedes!

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