En las lecturas de este domingo encontramos el Evangelio de Mateo (Mateo 23:1-12), donde Jesús ofrece un mensaje profundo sobre la humildad y la autenticidad. Critica a los líderes religiosos de su tiempo por su piedad exterior y falta de verdadera humildad, advirtiendo contra la búsqueda de títulos y honores.
En cambio, Jesús nos llama a abrazar una fe humilde y sincera que se centre en servir a los demás en lugar de buscar reconocimiento. El Evangelio nos desafía a examinar nuestras propias vidas y motivaciones. ¿Estamos buscando la fe por las apariencias o profundizando genuinamente nuestra relación con Dios?
Nos invita a dejar de lado el deseo de estatus y, en cambio, abrazar una vida de servicio humilde y discipulado auténtico.
Mientras reflexionamos sobre este Evangelio, aquí hay tres preguntas para reflexionar y dos desafíos a considerar para la semana:
Para la reflexión
1. ¿Estamos simplemente siguiendo las rutinas de las prácticas religiosas o buscamos genuinamente acercarnos a Dios?
2. ¿Son nuestras oraciones sinceras o carecen de profundidad y sinceridad?
3. ¿Estamos viviendo los principios de amor, compasión y justicia que nos enseña nuestra fe?
Reto de la semana:
Primero, busque oportunidades para servir sin esperar elogios o reconocimiento. Ya sea ayudando a un vecino necesitado, siendo voluntario en una organización benéfica local o simplemente estando atentos a las necesidades de quienes nos rodean, podemos esforzarnos por vivir los valores de humildad y servicio que enseña Jesús.
En segundo lugar, comprométete al autoexamen, al arrepentimiento y a una dedicación renovada a vivir tu fe con genuina humildad y autenticidad. Si hay relaciones rotas que necesitan ser reparadas, llévelo a la oración para saber cómo repararlas.
¡Que tengan una bendecida semana y recuerden orar por mí, ya que ciertamente estaré orando por todos ustedes!

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